La impotencia masculina o disfunción eréctil

Las principales disfunciones sexuales del hombre y que más acusan la visita al médico son dos: la eyaculación precoz o la impotencia, también conocida como disfunción eréctil. La impotencia masculina se describe como la dificultad o imposibilidad de mantener o alcanzar una erección del pene que sea lo bastante firme como para realizar el coito y llevar a cabo una correcta penetración.

La impotencia no se presenta igual para todos los hombre, sino que se distinguen de 5 tipos de disfunciones eréctiles:

  • Impotencia primaria: cuando el hombre no ha sido capaz nunca de conseguir una erección.
  • Impotencia secundaria: el hombre ha tenido erecciones con anterioridad pero ahora ya no puede tenerlas.
  • Impotencia situacional: es más de carácter psicológico, puesto que el hombre solamente consigue erecciones con determinadas personas y/o algunas situaciones en concreto.
  • Impotencia parcial: cuando existe o se produce cierta erección pero no es suficiente para llevar a cabo el coito.
  • Impotencia total: la falta de erección es completa.

Según estas cinco descripciones, es probable que durante su vida sexual, el hombre haya tenido alguna vez un problema similar, aunque esto no significa que padezca una disfunción eréctil. En la actualidad, este problema representa y afecta a un 6-8% de la población masculina y en países como España afecta al 25% de hombres con más de 40 años.

Para que represente un problema y se considere un caso de impotencia, muchos médicos asumen que los casos de falta de erección deben superar un mínimo del 25% de los intentos de penetración, o bien, un malestar acusado en la relación interpersonal o de pareja.

¿Qué tratamientos no farmacológicos se aplican para casos de impotencia?

Para la impotencia masculina se suelen emplear las siguientes técnicas:

  • Aumentar el grado de excitación sin usar la penetración durante un período de tiempo. Esto favorece la relación sexual puesto que el hombre disfruta del contacto sin ningún tipo de presión. A medida que aumenta el grado de excitación, hay que dejar que surja la erección espontánea.
  • Estimulación mútua de los órganos genitales sin coito. Cuando el hombre tenga el pene erecto o semi-erecto, parar la estimulación y volver a iniciar el proceso. A nivel psicológico, el hombre podrá comprobar cómo es capaz de recuperar la erección. La penetración solamente la podrá emplear cuando recupere su confianza y se consigan buenas erecciones.
  • Focalización sensorial: es un proceso que tiene por objetivo favorecer la comunicación de pareja y aumentar el contacto físico sin forzar una relación sexual. Se realizan diferentes bloques de masajes y juegos de 15 minutos de duración unas dos o tres veces por semana. Se inicia un primer bloques masajes y caricias mútuos sin tocar los órganos sexuales de ambos, y posteriormente, un segundo bloque en el que sí están permitidas dichas zonas e incluso llegar al orgasmo sin coito. El tercer bloque suele ser más creativo, en el que entran juegos o masajes aunque no se pretende una sobrexcitación, sino un aumento sensorial y una aptitud positivo frente al sexo.

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Síntomas de la Disfunción Eréctil
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Causas de la impotencia masculina
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Cómo funciona la erección del hombre
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